Crecí en una familia donde aprendí que todas las plantas, especias, y todo lo que sale de la Madre Tierra tiene voz!
Aprendí a escuchar las palabras de café, cacao, pimienta, canela…
Una gran planta que me ha acompañado durante los últimos diez años en el camino de la superación personal es el cacao.
Todo lo que sale de la tierra tiene vida; tiene conciencia, tiene un espíritu. El espíritu del cacao es como el espíritu de un sabio Gurú cuyo propósito es guiarte de cabeza en corazón y de mente en cuerpo, ayudándote a descubrir aspectos ocultos de ti mismo y mostrarte cómo amar!

Mi viaje más profundo con Cocoa comenzó hace unos diez años en España cuando conocí a una hermosa y sabia abuela peruana que me presentó los secretos del cacao.
Hizo el cacao, me dio la taza y me pidió que me sentara debajo de un árbol y escuchara con mi corazón las palabras sagradas de la planta. Aunque no podía entender nada de lo que me decía, sentí un hormigueo en mi corazón diciéndome que siguiera las palabras de la abuela sin pensar demasiado.

Encontré un algarroba y me senté a su sombra. Tomé el cacao en mis manos, lo olí, cerré los ojos y tomé el primer sorbo. ¡Desde entonces, entré en un camino sin retorno! Un camino que me lleva, con cada sorbo, más cerca de mi corazón, más cerca de la verdad de mi cuerpo, más cerca de mi Naturaleza Sagrada – Divina!

Desde entonces hasta hoy, Cocoa es mi psicoterapeuta, mi novia, mi amante, mi madre y mi padre! Cada vez que entro en contacto con esta bebida sagrada, siento que estoy bebiendo la sangre de la Madre Tierra, que anhela conocerme desde dentro para que pueda abrazarme, curarme y mostrarme el camino.

El cacao tiene la capacidad de llevar a las personas de vuelta a su forma natural de ser, quitándolas de su mente ocupada y sin parar de vuelta a su cuerpo y corazón.

Derrite con éxito la "armadura" del corazón y deja que el amor incondicional florezca desde lo profundo del interior y del exterior.

Despierta nuestro poder sexual y nos recuerda lo importante que es vivir una vida de felicidad y no una vida estresante que se base en satisfacer las necesidades de los demás más que de nosotros mismos. Es un Maestro Sagrado que aumenta nuestra conexión con nuestro yo interior, abre nuestro chakra del corazón y permite que el éxtasis y el amor entren en nuestro ser.

Ayuda en cualquier cambio transformador en el que estemos trabajando, ya sea que estemos buscando profundizar nuestra comprensión de quiénes somos, liberar viejos patrones y traumas, o pasar a un espacio más seguro de sí mismo. En la ceremonia sagrada, somos libres de establecer cualquier intención que queramos y el cacao nos permite avanzar hacia ese objetivo!

Unas palabras sobre los beneficios del cacao:
El cacao crudo contiene cuatro veces más antioxidantes que el chocolate negro regular e incluso 20 veces más que las moras.

Además de ser rico en antioxidantes y flavonoides, el cacao es alto en hierro, zinc, potasio y magnesio.
El cacao estimula el cerebro para liberar neurotransmisores, lo que puede desencadenar emociones como la euforia.
Cuando comemos o bebemos cacao, el cuerpo produce un químico natural relacionado con las glándulas suprarrenales llamadas feniletilamina (GUISANTE). Una sustancia que también aparece cuando nos sentimos emocionados o enamorados, haciendo que nuestro pulso se acelere. También produce serotonina, que reduce el estrés y la dopamina, que mejora la alegría y el bienestar emocional.
Finalmente, el cacao activa la glándula pituitaria, el centro espiritual del cerebro, y actúa como mensajero entre el Ser Pequeño y el Ser Superior.

aEn mis reuniones de cacao combino el efecto de la planta con ejercicios introspectivos, danza, tantra y más (dependiendo del tema del seminario). Todo esto de una manera que la gente puede sentirse cómoda para abrir sus corazones, sus mentes y sus almas y deshacerse de cualquier cosa que ya no necesiten y que no les sirva en su vida.